9.9.11

Antropólogos al ataque


Así que terminamos, después de años de frustraciones y demás, la gloriosa (o no tanto) carrera de antropología. Ser antropólogo - y digo "ser" porque creo que es algo que te define, aunque no lo quieras - es una cosa complicada. En primer lugar por lo obvio: chamba! Yo, personalmente, ando harta de cachuelos esporádicos pero no me imagino haciendo otra cosa. Pero no se trata solo de eso. Ser antropólogo te caga la vida. Te intoxica. Te vuelve postmoderno, quejón, insoportable. Hace que hables en un idioma que muchos no entienden. Sobre-analizas los clichés y pierdes la mirada sencilla sobre la vida cotidiana (concepto por lo demás en boga en las ciencias sociales).


"Gente chupando y bailando" o "Población subalterna expresando su estatus social a través de un ritual agonístico"


Claro, también está el lado positivo. Todos piensan que eres inteligente y te regalan libros. Yo soy un ratón de biblioteca - del tipo monse, lo es - así que eso me agrada. Bueno, pero volviendo al tema: ya somos antropólogos! Para no afrontar las responsabilidades que eso acarrea y ocupar nuestro tiempo en otra cosa que ver series gringas y/o jugar interminables maratones de Winning Eleven hemos decidido crear este blog. Vamos a utilizarlo para desahogar nuestras frustraciones profesionales (y no tanto), las lecturas que nos ponen más, las cosas que nos alegran y las que nos indignan de este gran país llamado Perú (soundtrack Himno Nacional y/o las toadas del Grupo Euforia). Y como además de antropólogos somos cusqueños, no faltará su toque chauvinista. Así que están advertidos.

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